La felicidad no existe. La felicidad es un concepto vacío con demasiado transfondo. Se puede identificar con el placer, el bienestar o la estabilidad; pero la realidad absoluta es que no existe. Ser feliz en tiempo presente es imposible. La felicidad como concepto o idea sólo se puede invocar en pasado, atendiendo a recuerdos, interiorizando vagamente la historia vivida, haciendo una crónica de lo acontecido, pero no se mienta, eso es nostalgia.

Al recordar eliminamos cualquier momento negativo refugiándonos en lo que llamamos "momentos felices" cuando estos sólo fueron momentos ausentes de tristeza o llenos de placer. La nostalgia es la sombra de la caverna de esa idea denominada como "felicidad" a la que el mortal nunca llegará a alcanzar.

El hombre en su obstinación constante por su búsqueda sólo se da cuenta de su propia frustración. Se repliega y dobla ante la realidad, sabe que ha perdido la batalla, pero esa felicidad anhelada que denominamos como "esperanza" doblega al hombre, obligándole a continuar en una búsqueda que a priori es estéril, pero que no duda en seguir ciegamente.

El hombre, mentido a sí mismo por la búsqueda de la felicidad, se va alienando de si mismo, y sus objetivos futuros se convierten en paradojas de si mismo. Busca una estabilidad emocional que muchas veces sabe que no le conviene, se miente; busca una autorealización laboral que en un alto porcentaje no existe, se miente; intenta alcanzar cotas altas de placer a costa de elementos que a veces le son dañinos, se miente; busca en la religión una solución a sus problemas, se miente; acumula objetos y caprichos para satisfacer sus necesidades y autocomplacerse, se miente; recuerda historias en su mente en las que fue feliz...se miente.