Eso de tomar las cosas en serio... recuerdo que no me apareció hasta la época en que me enamoré por primera vez. Y ni siquiera entones me las tomaba demasiado en serio. Si lo hubiese hecho verdaderamente, no estaría ahora aquí escribiendo sobre eso: habría muerto de pena, o me habría ahorcado. Fue una mala experiencia porque me enseñó a vivir una mentira. Me enseñó a sonreír cuando no lo deseaba, a trabajar cuando no creía en el trabajo, a vivir cuando carecía de razón para seguir viviendo. Incluso cuando la hube olvidado, conservé la costumbre de hacer aquello en lo que no creía. 

Henry Miller, Trópico de Capricornio.