El mensaje breve frente al uso de la epístola recargada ofrece grandes ventajas, no sólo a la hora de la brevedad y celeridad en la comunicación, sino también frente al contenido. En una sola frase se puede decir todo, o se puede decir nada.
Una sola frase como "Vete a la mierda, guapa" nos ofrece un contenido de tinte dramático y visceral, con tonos de angustia y rechazo. Se puede ofrecer odio en pequeñas dosis, aliviar el corazón en menos de medio minuto. Es la válvula de escape perfecta. Pero tiene grandes problemascomo son los convencionalismos, los modales, el buen hacer, etc... elementos sólo solventables a través de dos opciones:
- La epístola compleja y extensa, en la que tras una razonable utilización de epítetos, metáforas, y algún maestro; hasta paradojas, podemos conseguir decir lo mismo, de manera menos clara, y con un menor índice de efectividad. Muchas veces, nuestro interlocutor es gilipollas y no lo coge a la primera. En estos casos, tendrán que recurrir como último recurso al mensaje directo breve anteriormente citado.
- El mensaje breve indirecto. Este tipo de mensaje se caracteriza por la corrección, la ambigüedad, y la falta de conclusión clara. Son mensajes sin una clara negación, pero en los que implícitamente se descarga la desidia. Con estos mensajes no se pretende ofender, pero no se atienden a las peticiones de nuestro interlocutor, dejando una respuesta abierta, a gusto del receptor del mensaje. Éste tipo de mensaje ofrece muchos problemas procedentes principalmente de su ambigüedad. Al ofrecer diversas respuestas, el receptor escoge la más afín a sus necesidades/objetivos/planes, y múltiples veces está, lamentablemente, equivocado.
Por tanto, desde esta parte del blog, abogamos por la utilización del mensaje breve directo, que facilita el ahorro de tiempo, y que si bien duele, siempre se puede producir un bonito feedback de insultos y con suerte una llegada a las manos.


