Ha pasado demasiado tiempo desde mi última entrada, compañeros. Pero la vida del misionero esta rodeada de hombres malos, y su labor es hacerlos buenos a los ojos de Dios. La sangre derramada, el ostracismo y la mirada compasiva se verán recompensadas en un futuro. Es sólo una prueba de fe, la infertilidad de los campos sólo puede verse acabada a través de las buenas palabras, las miradas y los gestos de acercamiento.

La filosofía sin labor, es un menester sin valor. La solución está ahí, todos lo sabemos. Recoge lo sembrado, pequeño, lo mereces. La crítica es el argumento fácil, el argumento del débil, el argumento de quien no sabe hacer. Sólo hay que seguir el camino de baldosas amarillas, pequeña Dorothy.

Es difícil encontrar un Mago de Oz que lo cure todo, ¿Verdad, Dorothy? No te preocupes en tu camino encontrarás: un espantapájaros que necesita que le cambien el cerebro por 40 euros la sesión, un hombre de hojalata que perdió el corazón, y que busca en los productos de importación y un León que necesita que le infundas valor y autoconfianza para saber lo que realmente vale.

Yo sólo soy un timador, un mentiroso, pero gusto de mantenerlo. Quizá a alguien le vuelva a gustar.