Muchos se preguntaran que ese título a que viene, que no tiene mucho que ver con lo tratado en las anteriores entradas, pero en un mismo texto se puede cambiar drásticamente de sentido, el titulo lo he puesto en honor a una frase que dijo Orson Welles, "Odio la televisión. La odio como a los cacahuetes. Pero no puedo dejar de comer cacahuetes."; en esta frase puedes cambiar la palabra televisión por cualquier cosa, o por cualquier persona, podríamos poner la palabra mujeres, y todos los hombre la entenderían, incluso aquellos que no saben lo que es la caja tonta; cualquier miembro del sexo masculino después de un desengaño, frustración o equivoco sentimental, lo primero que suelta por su boca es "se acabaron las mujeres, paso de ellas" pero a la vez que estamos diciendo esto, ya nos estamos embobando con la que pasa por al lado, odio a las mujeres y lo digo abiertamente, pero la necesito, no quiero pensar en ellas y acabo soñando despierto por culpa de alguna minifalda, o algún corte de pelo o unos ojos.
Cuantas veces abre soñado, sin darme cuenta, cuantas veces habré ido muy por delante de la realidad y cuantas veces me he pegado la leche padre cuando me la realidad viene a buscarme, pero hay están los amigos para aguantar. Muchas de las leches que me he pegado, podrían haber sido más flojas si las féminas hubieran sido claras, sinceras y no hubieran jugado; pero no, es mejor joder la marrana porque es algo que les alimenta, cuanta mierda he tenido que tragar, cuantos chismes, cuantas compras, cuantas tonterías y cuantos chicos se le han acercado, y yo tragando con cara de interesado y que no pasa nada, con la única esperanza de que se hiciera verdad el final de las películas americanas. Luis Tosar dijo una frase durante una entrevista en El Mundo el 31 de Enero de 2010, que para mí fue una sentencia.
"En las relaciones sentimentales, siempre triunfan los cabrones: las chicas se van con el malote, el riquiño no se come nada; y nosotros, a por la complicada, nada de buenas."
Cuánta razón, cuanta sabiduría dentro de una simple frase, esto demuestra que el final de las películas americanas jamás sucede o al menos en España, el cabrón siempre se lleva la chica, está comprobado que cuanto más cabrón y mas pasas de una chica más le atraes, pero si vas de bueno, de sincero, cariñoso, romántico y pendiente de ella, lo único que vas a conseguir es tragar mierda y poco mas, eso sí escucharas la palabra "amigo" mil veces (http://www.youtube.com/watch?v=vVEz6QvzkNA). Muchos pensareis que la solución es ser cabrón, eso no sale eso o se es o no se es, pero no sale, tu lo intentas y al principio crees que lo consigues, la chica parece que muestra interés tú te quitas el caparazón, vuelves a ser tu, y ZAS ostión padre, ella ha conseguido el trofeo y tú la leche padre; así que al final más que hacerte un cabrón lo que se consigue es que la coraza vaya siendo de mayor tamaño y que tu confianza en el sexo femenino sea menor, lo que provoca que cuando de verdad una chica quiere estar de verdad contigo, cuando se te abre de verdad, tú la rechaces, por desconfianza y por gilipollas; porque aunque tú mismo te lo niegues sigues pensando en esa mujer soñada, en esa mujer perfecta, esa que sabes que nunca conseguirás pero que sabes donde esta, esa que tantas canciones escuchas en su nombre y que tantas películas te hacen soñar con que llegue el final y te lleves la chica; PUES NO, despierta coño, despierta, eso es imposible, esa chica se irá con el cabrón, y tú te quedaras sentado esperando al aire porque otra cosa nada, como mucho vas a conseguir que la chica te diga "tu como eres mi amigo quiero que seas el testigo de mi boda"; yo estoy harto, desde aquí propongo que el Ministerio de Cultura obligue a todas las películas americanas con finales felices, que saquen antes del fin a Antonio Resines "diciendo que esto es España y que aquí no pasan esas cosas".
Pero para que engañarnos, seguiremos siendo en el metro, y nos harán soñar los ojos de la chica que se ha sentado en frente tuya, y ella estornudara y tu pensaras que te ha sonreído, y ya volvemos a tener la películas, pero esa no es mala, no llevas una gran decepción, el problema viene cuando en el trabajo te presenten a una con la que hablaras, reirás, soñaras, y que acabara jugando contigo, hay seguiremos dándonos ostiones, pero eso sí, mas de tarde en tarde, que uno ya va aprendiendo.
Eso sí, algo bueno he sacado de todo esto, ya he aprendido a no creer a una chica, cuando dice que le gustan los chicos sensibles, románticos, que la escuche, que la mime y que bla bla bla, morcillas fritas, lo que les gusta son cabrones, así que cuanto antes lo asumamos mejor.