El "periodismo gonzo" siempre uno de mis estilos preferidos. Si quieres mierda, lo mejor es rodearte de ella hasta las rodillas. Olvida la mediocre realidad, crea tu propia verdad y explotarla palabra a palabra. Uno de esos cuentos donde las princesas hacen completos, y los lobos dejaron paso a camellos que explotan a un héroe vencido por su alrededor.Ya era conocido mi descenso al Hades, desde hacia semana; y no fue una decepción. El infierno es uno de esos lugares llenos de humo, pastillas, y mujeres de un teñido horrible. Uno de esos pequeños paraísos de la naturaleza. Lástima que deje tanta resaca al día siguiente. Así es, so payaso, bebes hasta jurar, y ya no te levanta ni Dios.
La noche comenzó en una de esas bestialidades del capitalismo. Una oda al imperialismo del poder, la vanidad, y de llevarlo en el ojal de la chaqueta. Hammer de 4 puertas y 17 metros de eslora. Botellas de cava a 20 euros, música de trono, y una espectación entre el populacho que nunca entenderé. Esa expectación es la que siempre ha dominado el mundo. El poder es total, ser el punto de atracción es brutal. Es la bestialidad de la ignorancia. Una representación clara de no es lo que eres, eres lo que tienes.
Al final, la ignorancia rezuma punk y les dejamos algo de vomito de regalo a ese monumento al mal gusto. Bueno y un par de meadas en la puerta del Corte Inglés. ¿Por qué no hacerlo si vas en un tanque?
Una vez llegados a un restaurante de carácter demasiado pretencioso para unos camareros mal pagados y de más allá de los mares, conocimos a la princesa de la noche. Teñido rubio platino de unos 25 años, de cara demacrada por esa escuela de la vida, con demasiada tendencia suspender. Nos brindo una sumisión a cambio de nuestro bolsillo. No obstante, tenía tablas suficientes para parchear el Titanic.
No puedo decir que me cayera mal, simplemente no es mi estilo. La carne es débil, eso es innegable y las Venus de gimnasio siempre llaman a la revolución testicular y a esos golpes de estado al cerebro tan peculiares. Al final, como el chiste, acabé chupando limón, para ver si se me quitaba esa cara de vicioso y puto que tenía. Entonces descubres que con el paso del tiempo, la ética se diluye como el excipiente en un remedio de homeopatía.
Y llegó una segunda princesa, de falda muy corta y tetas de autor, a enseñarnos la verdad absoluta. Un espectáculo que buscaba belleza y topaba de bruces con brutalidad y grosería. Dinero fácil, se podría decir. La verdad, es que a mi, la carne al estilo carnicería, no es santo de mi devoción. Supongo que me falta experiencia...y ganas, sobre todo éstas últimas.
Una vez, terminada la función familiar, había que celebrarlo. Garrafón del estiloso para todos. No sin antes olvidar, la panacea de las Indias, que quita todo tipo de males, y a cambio sólo te arranca la vida. A partir de entonces, fueron demasiadas visitas al baño, compañeros. Yo, que tampoco soy de encalarme el tabique nasal, pasé a golpe de tabique a base de licores espirituosos y líquidos de esos que ofrecen una realidad más merecedora de ser vivida.
Fueron tantos, que decidí dar un par de vueltas a la manzana, para hacer el "clásico paseo dominical". Todo envuelto del misticismo soviético de un polaco cansado de la educación rusa. El frío atenazo mis ideas, mejoró mi corriente sanguínea y parece que volví un poco en mi ser. Me recuerdo balbuceando palabras de honor, orgullo y ética. Eso demostraba que iba totalmente borracho, porque los tres ya los había dejado 2 horas antes en el water a base de estertores y vómitos.
Continuará...
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