"Con este consuelo me metí en la cama y traté de dormirme repitiendo para mis adentros la hora en que quería despertarme, pues sé que el subconsciente, además de desvirtuar nuestra infancia, tergiversar nuestros afectos, recordarnos lo que ansiamos olvidar, revelarnos nuestra abyecta condición y destrozarnos, en suma, la vida, cuando se le antoja y a modo de compensación, hace las veces de despertador."

El mio encima tiene la costumbre de levantarse media hora antes. Además de amargarme la vida, crear historias estúpidas, realizar unos mecanismos de defensa pueriles, y tender hacia el mínimo esfuerzo; no llega ni a acertar con la puta hora.

"Cambio cerebro, apenas usado; por plato de lentejas con chorizo."