
En el fondo un blog, no es más que un Cuaderno de Bitácora del largo viaje que es la vida. Un pequeño obituario donde siempre te das la razón y donde, como en la mar, todos los días son iguales y muy parecidos. Porque no nos engañemos, todos los mares son iguales y nunca ofrecen la confianza suficiente para abandonarte en ellos. La mar, tiende a ofrecer tranquilidad y quietud, que tras meses de expedición pueden convertirse en aburrimiento y tedio pero de la que ningún buen lobo renegaría. Muchos han sido, los que la han abandonado por cobardía y se echaron sobre ella, para así acabar sus días, pero esa siempre es la solución fácil de la larga travesía.
Cuando el mar se torna embravecido y las tormentas son constantes, la mar se puede convertir en uno de nuestros mayores enemigos, aunque siempre he sido de los que luchan, contra viento y marea, porque siempre llega la calma, esa calma tediosa y aburrida en la que se clama por tierra y emoción.
Cuando el mar se torna embravecido y las tormentas son constantes, la mar se puede convertir en uno de nuestros mayores enemigos, aunque siempre he sido de los que luchan, contra viento y marea, porque siempre llega la calma, esa calma tediosa y aburrida en la que se clama por tierra y emoción.
Una mar que ofrece cajeras de carrefur como sirenas, miedos como kraken, y brújulas sin norte; donde los golpes de mar y las estrellas infunden valor al capitán del navío e indican la dirección del timón. Estrellas que llevan a puertos extraños, como Barcelona, Cádiz o Almería, pero de los que el lobo de Mar siempre regresa aturdido y exhausto con tatuaje en brazo, marca indeleble de lo que ganó y perdió en tierra, pero con deseos fervientes de volver a nuevo puerto con esperanza de que quizá éste sea el definitivo. Y es que bien se sabe, que más ata pelo de coño, que cabo de cabrestante.
Porque para la Mar todos somos iguales, y un día decidirá que no hay más mares que navegar. Hasta entonces, lo mejor es disfrutar de la esperanza de llegar a buen puerto, de traficar con el mejor material, y nunca arriar las velas, porque el golpe de viento puede llegar en cualquier momento.
1 comentario:
Ultimamente he descubierto un gusto por la fotografía que nunca tuve, y cada vez estoy mejor documentado. En cuanto, a lo de la frase, es una verdad absoluta, un dogma de fe. No sé expresarlo de otra manera.
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