Hola destino,
¿qué tal?, te escribo para preguntarte cuando carajo piensas acordarte de mí, supongo que ni me conocerás, ya que nunca has pasado por delante mía, y mira que se me ve, pues nada tu pasando, tampoco es que quiera echarte nada en cara, que por otro lado sí que podría, pero sobre todo te pido que aparezcas de una dichosa vez porque ahora sí que te necesito, de verdad tienes que aparecer y encauzarme por algún sitio, porque creo que acabo de llegar a un punto que no tengo ni idea que hacer, por un lado la lógica por otro el sentimiento; y como siempre dicen que el destino es el que nos guía, pues te ruego que por una vez aparezcas en mi vida y hagas tu trabajo.
Por cierto como me digas que lo has estado haciendo ya, y que todo lo que me pasa es por tu culpa, dichoso destino, tendría muchas cosas que decirte, pero por guardar las apariencias y no soltar improperios muy grandes en este post, déjame decirte que eres un cañonazo como la copa de un pino.
Sin más me despido, gracias por tu atención, espero algún acto por tu parte lo más pronto posible.
Ala con Dios.
2 comentarios:
Seré crítico.
Tomar decisiones se torna siempre difícil. Que necesito, que quiero, que deseo...una lucha interior que nos destruye.
La vida está llena de decisiones, nunca se sabe lo que se deja y lo que se va a encontrar. El destino son cuentos de viejas, o de pseudoadivinos ávidos de plata.
En sus manos tiene dos opciones, y sabe lo que conllevan cada una de ellas. Puede actuar como toda la vida, y dejarse llevar hacia la estabilidad; o dejarse llevar por la inestabilidad. Es cuestión de rentabilidad.
Ya el clásico y manido debate entre la Causalidad y la casualidad. Mira que lo evite, porque sabía que al final me lo ibas a sacar.
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